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Extracción

EHay dos métodos de extracción de diamantes que dependen de la conformación del suelo del que son extraídos. El primero consiste en llevar a la superficie grandes cantidades de material del cual, mediante la reducción gradual de los detritos y el lavado, se extraen los diamantes brutos. En el segundo, sin embargo, los diamantes llegan a la superficie por la erosión de las aguas (en los ríos y en la playas arenosas) la extracción, por consiguiente, es más fácil. La búsqueda de los diamantes puede ser industrial, artesanal o manual. Los diamantes son muy escasos: es necesario remover 250 toneladas de material para encontrar 1 quilate de diamantes (1 quilate equivale a 1/5 de gramo). La producción mundial anual asciende a aproximadamente 100 millones de quilates, de los cuales sólo el cincuenta por ciento se usa para fabricar joyas y sólo el uno por ciento tiene la calidad necesaria para convertirse en un diamante de inversión
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Historia:
No se tienen noticias sobre el hallazgo del primer diamante. Sin embargo, se sabe a partir de un texto antiguo, del siglo IV a.C. que en India, ya en aquella época, se intercambiaban diamantes. Hasta el siglo XVIII India fue el único productor. Los griegos no conocían los diamantes no obstante el nombre derive del griego “ADAMAS” (invencible). Los romanos, sin embargo, los utilizaban ya sea para hacer incisones, ya sea como talismanes. Hasta la Edad Media el monopolio de los diamantes estaba repartido entre los persas y los árabes. En el siglo XIII Venecia se convirtió en la mayor potencia comercial de occidente y gracias a los Dogos fueron llevados muchos diamantes a Amberes. La leyenda narra que fue Lodewijk van Berckem quien inventó la talla de los diamantes. El siglo XVIII trajo un cambio: las minas en India se habían agotado, pero, por una coincidencia en 1725 en Brasil se encontraron grandes yacimientos de diamantes. La primera reacción fue una explosión del mercado, la oferta de diamantes era muy alta y se pensaba que las reservas eran inagotables. Esto provocó una disminución de los precios de las piedras brutas pero no de las trabajadas, que, al contrario subieron de valor a causa del notable aumento de la demanda. Al mismo tiempo se crearon muchas fábricas para la elaboración de los diamantes destinadas, sin embargo, a no durar mucho a causa del agotamiento de la materia prima. En 1886, cuando se pensaba que las reservas estaban agotadas, un campesino africano encontró un diamante en el río Oranje. Dos años más tarde se encontró la legendaria “Estrella de África” e inició el boom de los diamantes en Sudáfrica. Empezó así la guerra entre Cecil Rodhes (propietario de las minas de Kimberley) e Barney Barnato hasta los tiempos de Sir Ernest Oppenheimer que en el 1931 fundó la DeBeers, que aún hoy controla el noventa por ciento del mercado mundial de los diamantes.