El diamante en los siglos
No se sabe cu·ndo se encontró el primer diamante, se sabe sin embargo, a partir de un texto antiguo del siglo IV a. C. que en India, ya en esa época, se cambiaban diamantes. Hasta el siglo XVIII India fue el único productor. Los griegos no conocían los diamantes (no obstante el nombre derive del griego "adamas"=invencible). Los romanos, sin embargo, los usaban ya sea para las incisiones murales ya sea como talismanes. Hasta la Edad Media el monopolio de diamantes estuvo repartido entre persas y ·rabes. En el siglo XIII Venecia se convirtió en la mayor potencia comercial del occidente; gracias al los Dogos fueron llevados muchos diamantes a Amberes. La leyenda narra que fue Lodewijk van Berckem quien inventó la talla de los diamantes. El siglo XVIII trajo un cambio: las minas de India se agotaron, pero, por una coincidencia

en el 1725, en Brasil, se encontraron grandes yacimientos de diamantes. La primera reacción fue una explosión del mercado, la oferta de diamantes era muy alta y se pensaba que las reservas eran inagotables. Esto provocó una bajada de los precios de las piedras brutas pero no la de las tabajadas, que, al contrario, aumentaron de valor a causa del notable aumento de la demanda. Al mismo tiempo surgieron muchas f·bricas para la elaboración de los diamantes, destinadas a no durar mucho a causa del agotamiento de la materia prima. En 1866, cuando se pensaba que las reservas se estaban terminando, un campesino sudafricano encontró un diamante en el río Oranje, dos años después se encontró la legendaria "Estrella de África" e inició el boom de los diamantes. Empezó así la guerra entre Cecil Rhodes (propietario de las minas Kimberley) y Bamey Bamato, que duró hasta los tiempos de Sir Emest Oppenheimer que en 1931 fundó la DeBeers que aún hoy controla el 90% del mercado mundial de diamantes.




